Revista 4 Jóvenes en Victoria (Continuación)
por Los jóvenes
Un tiempo de preparación
Andrea Herrera
Una vez más hablaremos sobre la historia de la reina Ester y las cualidades que podemos aprender de ella que nos ayudarán a prepararnos para un momento como este.
Recordemos que vivimos tiempos cruciales para la humanidad y para la Iglesia, por lo que todas las chicas (y los cristianos en general) debemos estar listas para el llamado de Dios a nuestras vidas.
La ocasión anterior les hable un poco sobre los primeros tres capítulos del libro Para un momento como este de Lisa Ryan, retomemos el estudio teniendo en mente que Cristo está buscando a jovencitas rendidas a Él para utilizarlas poderosamente como lo hizo alguna vez con Ester.
Capítulo 4. Apartada.
¿Cuántas veces te ha llamado Dios a un lugar al que te niegas a ir? ¿Cuándo fue la última vez que Dios te guió a una nueva escuela, una nueva ciudad, un nuevo vecindario, UNA NUEVA IGLESIA, y tú le dijiste que no querías seguirlo hasta allá? Creo que a todas nos ha pasado alguna vez, y todas hemos tenido algo de temor. Es lógico, le tememos a lo nuevo, a lo que no conocemos, pero sobre todo, tememos ir solas. Sin embargo, Dios siempre tiene todo bajo control y Él conoce perfectamente el lugar al que nos está llevando. La próxima vez que Cristo te llame a un nuevo sitio para apartarte, ten la seguridad de que es exactamente en donde debes estar.
“Dios sabe lo que nos costará estar preparadas espiritualmente para lo que tenemos delante… Es posible que una de estas etapas de preparación no sea justo lo que esperamos que sea. Quizá sea algo mucho mayor de lo que seríamos capaces de imaginar. ¡No luches en su contra! Acéptalo de manera que seas rica en carácter cuando te llame el Rey.”
Para un momento como este. Capítulo 4. Pág. 50
Ahora, en algunas ocasiones cuando Dios nos aparta tenemos que sacrificar cosas importantes para nosotras, tenemos que dejar lugares que nos agradan y olvidarnos de algunas actividades o personas, y no siempre lo aceptamos con el mismo agrado. Mas nuestro Dios es sabio y conoce cuál es el mejor camino para llegar a la posición predestinada para cada una.
“Cuando pensamos en ser apartadas, no siempre vemos esta separación como algo bueno, mucho menos como . A veces, el mejor lugar es un sitio difícil para estar.”
Íbidem. Pág. 49
Cristo quiere que sus siervas sean jovencitas apartadas. Tal vez no nos llame a todas a dejar a nuestra familia y convertirnos en misioneras, quizá nunca dejemos la cuidad en que nacimos, pero siempre hay un lugar del que Dios quiere sacarnos para llevarnos a uno mejor.
“Ser apartada a veces quizá sea algo tan simple como disciplinarte a ti misma para tener un tiempo devocional diario, un tiempo dulce, callado, íntimo con el Señor.”
Íbidem. Pág. 55
v Ester no volvería a casa nunca
Cada una de las vírgenes escogidas para presentarse delante del Rey Asuero fueron traídas desde sus hogares en provincias lejanas para permanecer en el palacio real por siempre. Una sería la reina, el resto vivirían como siervas reales. Este era el precio que tenían que pagar para entrar al concurso.
Pero Dios había preparado para Ester una separación aún mayor. No solo dejó la casa de Mardoqueo, sino que Jegay le asigno un cuarto propio y le dio todo tipo de preferencias. Ester era la escogida entre las escogidas.
“Como judía, (Ester) ya estaba apartada como parte del pueblo escogido por Dios. No la preparaban solo para convertirse en reina, como ella quizá pensara. La purificaban para ser un instrumento divino de Dios a fin de salvar al pueblo judío. La apartaron para un propósito santo.”
Íbidem. Pág. 49
Capítulo 5. Amistad.
En nuestro caminar diario conoceremos muchas personas que impactarán nuestra vida, algunas para bien y otras para mal, pero algunos en especial serán amigos predestinados por Dios para ayudarnos a llegar a la meta que Él ha preparado para cada una. ¡El plan de Dios para la amistad es maravilloso! Cristo quiere que tengamos hermanos y hermanas con quienes contar en los momentos de dificultad y con quienes disfrutar las bendiciones que Él nos da. Una amistad fundada sobre la Roca no podrá ser removida, debemos pedirle a Dios que nos provea de este tipo de relaciones y que nos enseñe a ser amigas de la misma forma en que Él ha sido nuestro amigo.
“Ester es un ejemplo de lo que Dios hace por nosotras algunas veces durante los periodos cruciales de la vida. Nos separa de las influencias negativas que pueden detenernos o hundirnos, y pone a nuestro lado compañías leales que nos ayuden… Él quiere que seamos la clase de amigas que ayuden a otras a cumplir su destino en el reino.”
Para un momento como este. Capítulo 5. Pág. 60
Ser una amiga cristiana es mucho más que ser una persona que sepa reír y llorar con otra. Una verdadera amiga cristiana es alguien que está atenta a la voz de Dios para actuar en la manera correcta, en el tiempo correcto para poder ser de bendición. Busca siempre que a través de Cristo sus amigos tengan la provisión necesaria a pesar de que ella tenga que dejar de lado algunas cosas. Es alguien que exhorta, anima, prevé y ora por sus amigos. Una amiga cristiana perdona todos tus errores, sabe guardar secretos, no divulga tus faltas, te ama en todo tiempo y te ayuda a ser mejor.
“¡Una amiga cristiana también nos dice las verdades que duelen! Como te ama y sabe el llamado que tienes a apartarte para Jesucristo, se arriesgará incluso a que la rechaces para decirte las verdades en amor…”
Íbidem. Pag. 63
Con el tiempo, la experiencia me ha enseñado personalmente que es más fácil cultivar una amistad sincera entre un hombre y una mujer, ya que los chicos son menos aprensivos, más despreocupados y no hay un ámbito en el cual competir. Pero, ¿qué me dicen sobre encontrar buenas amigas? Entre mujeres es más difícil, siempre habrán factores externos que contribuyan al acercamiento, o alejamiento, entre dos chicas. Es por eso que cuando encontramos amistades femeninas sinceras recibimos una dádiva directa del cielo. Con una verdadera amiga no ponemos límites, ellas pueden entrar a ciertas áreas de nuestras vidas a las que los chicos tienen prohibido el acceso. Una amiga puesta por Dios estará a nuestro lado siempre.
“Dios le dio a Ester siete buenas amigas en su tiempo de transición y necesidad. Si encuentras siete amigas así en toda tu vida, eres bendecida.”
Íbidem. Pág. 67
¡Gracias a Dios por las verdaderas amigas que me ha dado! (Yasaben quienes son).
v Ester tuvo apoyo en el tiempo crucial
Desde que Jegay la separó en un cuarto privado, Ester tuvo a su lado siete doncellas que compartieron las mismas experiencias con ella. Pasaron varios años para que Ester comprendiera el propósito de Dios en su vida, pero a lo largo de todo ese tiempo las doncellas aprendieron a ser las amigas que la reina necesitaba. Cuando llegó el momento de que Ester se presentará delante del rey, tuvo con quien contar para llevar esta carga.
“En los momentos de crisis de Ester, se hicieron una con ella para orar y ayunar por su sabiduría, dirección y protección. Y mientras lo hacían, tomaron la carga de ella por su pueblo. Oraban y ayunaban al Dios de Israel.”
Íbidem. Pág. 60
Dios nos ha puesto un hermoso ejemplo de las características que quiere encontrar en cada una de Sus hijas con la vida de la Reina Ester, pero así mismo nos muestra la recompensa que podemos obtener al ser fieles y obedientes a Su llamado. Las jovencitas jugamos un papel muy importante en el plan de Cristo, no dejemos que este mundo nos robe la bendición de ser escogidas por el Rey. Hemos sido llamadas a ser princesas de Dios para un momento como este. ¡Dios las bendiga!
Nuestro testimonio
¡Hola!
Es un privilegio poder compartir nuestro testimonio con ustedes. Mi nombre es Nora Rincón Gómez. Mi hermana Gabriela y yo, somos parte del grupo de jóvenes de la Iglesia Presbiteriana Emmanuel, de Cuernavaca, desde hace ya algunos años. Hemos crecido en ese lugar y durante muchos años nos esforzamos por ver crecer el grupo de jóvenes. Nuestra hambre por el Señor nos hizo permanecer fieles a las reuniones sabatinas que eran muy poco concurridas. Después de algún tiempo, comenzamos a desesperarnos porque nadie iba a las células (reuniones), sin embargo, permanecíamos en ese lugar, sabíamos que el Señor iba a hacer algo con nuestro grupo. Pasaron algunos años y un buen día conocimos del libro del Hno. Ricardo Vivas, Testigos de la Verdad, a través de un joven nuevo en la Iglesia y desde ese momento, el Señor comenzó a trabajar con poder en cada uno de los jóvenes que conocieron de Él. Comenzamos a reunirnos en mi casa junto con otros amigos para compartir lo que Dios nos había hablado durante la semana y las enseñanzas que habíamos recibido, pero lo mejor fue cuando un día, dos de los jóvenes líderes, nos compartieron del bautismo con el Espíritu Santo, que hasta ese momento a nosotros nos daba temor. Nuestra doctrina presbiteriana no nos enseña acerca de este tema, nadie habla en lenguas en nuestra Iglesia, porque no hay quién entienda dentro de ella que esto es necesario.
Cuando todos los jóvenes de la célula habíamos recibido el bautismo con Espíritu Santo, nos dimos a la tarea de compartirlo con otras personas de la Iglesia que también comenzaron a conocer a la tercera persona de Dios. Para poder hacer ésto, estuvimos preparándonos tiempo antes, tuvimos durante nuestras vacaciones reuniones en la Iglesia en las que sólo nos dedicábamos a orar y a adorar, nada más estábamos nosotros con el Señor, queriendo que Él nos hablara y nos mostrara qué era lo que quería que hiciéramos y cómo quería que lo hiciéramos. Durante ese tiempo, a la Iglesia y a nuestro pastor les pareció extraño que los jóvenes que antes con mucho trabajo asistían a sus células, ahora estuvieran por su cuenta buscando a Dios, pero lo mejor todavía estaba por llegar...
Una vez que muchas familias conocieron del bautismo con el Espíritu Santo, comenzaron a preguntarse por qué en nuestra Iglesia no se enseñaba acerca de las lenguas y tenían confusión respecto a ellas, porque solamente nos habían dicho que son un don que el Espíritu reparte a quien él quiere, por lo tanto no todas las personas pueden hablarlas, sin embargo, hoy sabemos que la manifestación externa de que has recibido el bautismo con el Espíritu Santo, es el hablar en lenguas.
Debido a que entre algunos miembros hubo inquietud respecto al tema, los jóvenes fuimos citados en la iglesia para hablar con los ancianos que creían que estábamos en rebeldía por hacer algo que “la doctrina presbiteriana” no enseñaba. Esto, lejos de desanimarnos, hizo que nos pusiéramos a orar mucho más y a estudiar por qué creíamos ahora lo que predicábamos. La reunión fue incómoda, nos sentíamos como sentados en el banquillo de los acusados, sin embargo, el Señor nos ayudó y aunque algunos hermanos, sobre todo los gobernantes de nuestra Iglesia, siguen con un corazón endurecido respecto al bautismo con el Espíritu Santo, sabemos que la obra es de Dios y que no nos toca a nosotros convencerlos, sino al Espíritu Santo.
En cuanto a los jóvenes, nos hemos fortalecido aún más, hemos aprendido que es necesario adorar en lenguas porque esa es la voluntad de Dios y estamos haciéndolo, aún en nuestra Iglesia, en la que durante una tarde de alabanza de jóvenes, uno de mis amigos ministró y muchos jóvenes invitados de otras Iglesias presbiterianas y pentecosteses hablaron en lenguas.
En las células seguimos estudiando el libro, a través del cual Dios abrió nuestros ojos a la sana doctrina y hemos aprendido que debemos seguir creciendo en la fe para ser los hijos maduros que Dios quiere tener.
Este tiempo ha sido una bendición, hemos estado como jóvenes “gozosos en la esperanza”, de que un día toda la Iglesia pueda reconocer que necesita del bautismo del Espíritu Santo para hacer lo que el Señor quiere que haga, sufridos en la tribulación, pues ha habido mucha, pero no importa, porque de esta forma hemos podido compartir de lo que Dios nos ha enseñado a nosotros y constantes en la oración, que es la única forma de saber, junto con el Espíritu Santo y la Palabra, cuál es la dirección que debemos tomar y la forma en que debemos conducirnos para que se cumpla el propósito que Dios tuvo al querer llevarnos a aguas más profundas.
Este testimonio tiene la intención de que al leerlo, te puedas dar cuenta de que el Señor es fiel y siempre está trabajando, aún cuando nosotros no nos demos cuenta, que Él sólo requiere de nuestra disposición para usarnos y que no importa lo que cueste hacer la voluntad del Señor, esa siempre es la mejor elección.
Saludos, que el Señor les bendiga.
Nora y Gabriela Rincón.
Iglesia Presbiteriana Emmanuel.
Cuernavaca.
HUMILDAD
Antes de comenzar a mirar lo que es la humildad, déjame explicarte lo que no es. La humildad no es ser tímido o apenado. No es ser débil o cobarde. Tampoco la humildad es la falta de confianza o inseguridad. La humildad, definitivamente, no es tener una baja opinión de sí mismo, no es ser alguien pasivo que todo lo aguanta, no es tener poca autoestima, es decir, al referirnos a la palabra humildad, no hablamos de auto desprecio. Una persona que se considera a sí misma “poca cosa”, no hará nada por el Señor, pues se sentirá incapaz de poder servirle. El más claro ejemplo de humildad, es nuestro Señor Jesucristo, el cual no tenía una baja opinión de sí mismo, Él nunca se menospreció.
Sin embargo, cuando encuentras a alguien que es arrogante, orgulloso, altanero, egoísta o sólo preocupado de sí mismo, que actúa como dueño y señor del mundo, que lo tiene todo bajo control, que lo sabe todo, puedes sospechar que en su corazón existe orgullo. Es el orgullo lo que nos hace ser supercríticos y actuar como jueces de otra persona. Es así, como en lugar de que la humildad esté conectada con la confianza, lo está el orgullo (exactamente lo opuesto). Jesús fue capaz de ser humilde porque sabía exactamente quién era Él.
Me parece que el orgullo es uno de los pecados que más fácilmente se nos suele infiltrar. En lo personal, me gustaría hacer las cosas buscando sólo la gloria de Dios, pero tengo que reconocer que de pronto se mezclan otras intenciones, como el dar buena imagen, darle importancia a lo que se dirá de mí, etc., perdiendo de vista que se debe olvidar cualquier confianza en la carne (uno mismo) y depender totalmente de la gracia de Dios, pues como la palabra dice: “Dios resiste a los soberbios pero da gracia a los humildes” (Stg. 4:6).
El escritor Víctor Richards considera que el orgullo es el pecado más sutil de todos, pues a veces cuando pensamos que ya hemos vencido sobre el orgullo, en ese momento se hace presente, de alguna manera que a veces no percibimos al principio, pero cuando aparece alguna raíz de orgullo y la detectamos, debemos permitir que Dios obre y lo quite de nosotros, pues sólo será un impedimento para que podamos caminar en los propósitos que Dios tiene para nosotros en la vida cristiana y sólo nos hará caer y ser quebrantados (Prov. 16:18). Él entonces nos llevará a ser humillados para provocar entonces humildad.
Si tú quieres servir a Dios, la humildad es vital para poder hacerlo. Recuerda que Dios no busca habilidades humanas puestas a su servicio o que “seas muy bueno” en tus propias capacidades, El busca personas humildes que estén dispuestas a estar por debajo o al servicio de los demás, personas que estén abiertas a las sugerencias de otros, a la corrección, que estén abiertas aún a la crítica. Este es un componente crucial de la humildad. Parte de la humildad, es tomar la postura de un aprendiz, estar dispuesto a oír y a aprender, estar dispuesto a crecer. A veces pensamos que lo sabemos todo o actuamos como si lo supiéramos todo, pero el que es humilde, siempre está aprendiendo porque está abierto, porque tiene un espíritu enseñable. ¿Cuál es tu actitud cuando alguien te da un consejo?, ya sea tu padre, tu pastor o cualquier hermano de la iglesia, ¿escuchas o consideras que ya lo sabías y que tú tenías la razón, o tal vez que él está equivocado? La persona con espíritu enseñable buscará el consejo de cristianos maduros y tendrá una actitud sumisa a la autoridad delegada por Dios, de esta manera también adquirirá sabiduría (Prov. 19:20, 15:31-33). ¿Sabes?, cada vez que te critiquen o aconsejen, Dios estará probando tu humildad para ver si vas a responder defensiva, ofensiva o humildemente. Del orgullo viene el conflicto, vienen los argumentos, viene la riña (Prov. 13:10) y esto te impide crecer y desarrollarte, ésto no te haces más como Cristo. Sin embargo, también frente a cada logro y a los nuevos desafíos que nos ofrece la vida cristiana, debemos tener una actitud humilde. La humildad pondrá el equilibrio necesario frente al orgullo y la autosuficiencia personal, pero, por otro lado, la misma gracia de Dios nos capacitará para entregar un servicio eficiente y alcanzar grandes resultados. Es necesario dejar a un lado los conceptos de una humildad errónea, que no es otra cosa que excusas por nuestra mediocridad, y esforzarnos por entregar a esta generación, como jóvenes, nuestro mejor aporte para la gloria de Dios. El ejemplo del apóstol Pablo resume esta actitud de humildad y desafío. El nos dice: "Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo" (1 Co. 15:10). Jesús dijo: Aprended de mí que soy manso y Humilde de Corazón.
Recuerda, Dios pide tu corazón, mientras mas lo rindas mas se desarrollara en ti la humildad y entonces serás un instrumento listo para ser utilizado en el servicio a Dios.
TABERNÁCULO DE MOISÉS III
Oscar Moreno
Bien, así llegamos a la tercera y última parte de nuestro artículo y sin más detalles comencemos a ver los últimos tres muebles que restan.
EL ALTAR DE INCIENSO – (Éxodo 30:1-10)
“Harás asimismo un altar para quemar el incienso; de madera de acacia lo harás. Su longitud será de un codo y su anchura de un codo; será cuadrado, y su altura de dos codos; y sus cuernos serán parte del mismo. Y los cubrirás de oro puro, su cubierta, sus paredes en derredor y sus cuernos; y le harás en derredor una cornisa de oro”.
Realmente la construcción de este mueble fue sencilla, ya que sus dimensiones y su forma así lo permitieron, se trataba de un prisma cuadrangular de un codo por un codo y dos codos de altura. También tenía, en la parte superior, una especie de corona que evitaba que el incienso ahí depositado se derramara, también tenía cuatro cuernos, uno en cada esquina, cuatro anillos de oro que estaban debajo de la corona y servían para meter dos varas de madera de acacia recubiertas de oro para poderlo transportar. El altar de incienso estaba ubicado frente a la puerta del lugar santísimo.
Dios le dijo a Moisés que el incienso debía quemarse perpetuamente, es decir, siempre. La cuestión que salta a la vista es, ¿quién intercede por nosotros permanente?, pues sí, la respuesta es Cristo, Él siempre intercede a favor nuestro. La vida de Jesús fue una vida de oración permanente, Él disfrutaba hablar con su Padre, por lo que siempre buscaba tener intimidad con Dios y ahora se encuentra a la diestra de Dios intercediendo por nosotros.
Como mencionamos anteriormente, el mueble tenía una corona de oro, ésto sin duda simboliza a Jesús coronado de gloria y de honra (He. 2:9). En el altar de los sacrificios no había corona, ésto nos tipifica a Jesús crucificado, pero en este altar vemos a Jesús resucitado.
Debemos destacar que el sacerdote debía quemar incienso aromático cada mañana y no debía ofrecer incienso extraño (Ex. 30:7-10), quien se atreviera a realizar una ofrenda extraña a Dios, recibía un castigo terrible, ejemplo de ello lo encontramos en Números 16:1-40, cuando los atrevidos hijos de Coré y todos sus séquitos, fueron consumidos por el fuego de Jehová que abrió la tierra y los tragó. Otro ejemplo es el del rey Usías, cuando su corazón se enalteció hasta corromperse y se atrevió a entrar en el templo para quemar incienso extraño en el altar, a causa de ésto vemos que le apareció al instante una terrible lepra (2 Cr. 26:16-23).
Como mencioné anteriormente, Jesús realmente disfrutaba hablar con su Padre, nosotros debemos seguir ese ejemplo. Como jóvenes, constantemente somos tentados a pecar, pero cuando permanecemos en comunión con Dios, nuestra victoria está garantizada.
Antes de continuar con el arca de la alianza y el propiciatorio, me gustaría que viéramos una pequeña reseña del día de la expiación.
El gran día de la expiación - Levítico 16
En Levítico 16, encontramos las instrucciones exactas que Aarón debía seguir para la expiación del pecado de todo el pueblo (la palabra expiación quiere decir “cubrir” o “esconder con una cubierta”). El día de la expiación, era el día más importante del año. En este día, el sumo sacerdote tenía que ministrar solo, porque él entraba hasta la misma presencia de Dios. Este día era la única vez en el año que un hombre podía entrar en el lugar santísimo, y había cierta manera específica en que él podía entrar en la presencia de Dios, todas las demás formas terminaban con la muerte.
El sumo sacerdote (Aarón fue el primer sumo sacerdote y, por lo tanto, el modelo a seguir), se tenía que quitar sus vestiduras, lavarse y vestirse solamente con ropas de lino. El pueblo tenía que dejar todo trabajo y afligir sus almas en aquel día, eso indicaba arrepentimiento. Hoy, ningún hombre puede ser salvo sin arrepentirse, primero de sus pecados, y arrepentirse verdaderamente ante Dios.
Aarón tenía que ofrecer un becerro primero por él mismo y su familia. Por ser hombre, tenía pecados que debían ser expiados antes de que pudiera llevar a cabo la tarea de ofrecer los sacrificios por el pueblo. En primer lugar, Aarón entraba al lugar santísimo con el incensario y sus puños llenos del incienso aromático, el cual quemaba delante del arca y del propiciatorio. La segunda vez entraba con la sangre del becerro por expiación de sus pecados, la cual rociaba siete veces delante de Jehová allí. Después degollaba a un macho cabrío en sacrificio por el pecado del pueblo, y la tercera vez, Aarón entraba al lugar santísimo con esta sangre que rociaba también siete veces delante de Jehová. Así se hacía expiación por los pecados del pueblo. También limpiaba el tabernáculo y los altares con la sangre de este sacrificio.
Posteriormente era traído otro macho cabrío a Aarón, él ponía sus manos en la cabeza del animal y confesaba sobre él los pecados del pueblo. Los pecados confesados sobre el animal, eran pecados expiados. Entonces este macho cabrío destinado para “Azazel” (Azazel quiere decir: “el cabrío que se va”) era llevado al desierto por un hombre escogido y allí era soltado para que se fuera al desierto solo. Como el derramamiento de la sangre del primer macho cabrío mostraba la manera de la expiación del pecado, este segundo mostraba el efecto de dicha expiación (Salmo 103:12). Entonces Aarón se lavaba otra vez y se ponía de nuevo sus vestiduras. Salía al pueblo para ofrecer los dos holocaustos: el primero por él y su familia y el segundo por el pueblo.
Como vemos a lo largo de la historia, los israelitas tenían que ofrecer esos sacrificios cada año, pero la buena noticia es que Cristo se ofreció sólo una vez y para siempre, y con ello obtuvimos el derecho de ser salvos, su sacrificio fue eficaz y no tiene que ser repetido (He. 9:12).
Una vez adentrados en el tema del día de la expiación, comprenderemos mejor el significado de los siguientes dos muebles.
EL ARCA DE LA ALIANZA Y EL PROPICIATORIO - (Éxodo 25:10-22)
“Harán también un arca de madera de Sittim, cuya longitud será de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio. Y la cubrirás de oro puro; por dentro y por fuera la cubrirás; y harás sobre ella una cornisa de oro alrededor... Y harás una cubierta de oro fino, cuya longitud será de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio. Harás también dos querubines de oro, labrados a martillo los harás, en los dos cabos de la cubierta… Y pondrás la cubierta encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré.”
Como vemos en los versículos anteriores, el arca y el propiciatorio eran muebles distintos aunque combinados en uno solo.
El arca era un cajón de madera de acacia, cubierto con oro por dentro y por fuera. El propiciatorio era la cubierta o la tapadera del arca. Era de oro puro y cabía adentro de la cornisa del arca para cubrirla bien. En los extremos había dos querubines formados de la misma pieza, de oro. Estos, uno en cada extremo, se miraban y tenían las alas extendidas hacia adelante más o menos cubriendo el centro del propiciatorio.
Estos dos muebles eran los más importantes de todos. Se puede decir que el tabernáculo era una tienda para el arca y el propiciatorio. El arca era santísima. Nadie podía tocarla, solamente los levitas (2 Samuel 6:7). Nadie podía entrar en el Lugar Santísimo, sólo el Sumo Sacerdote; y podía entrar solamente en el día de expiación, que se celebraba una vez al año.
El arca con el propiciatorio encima, simbolizaba la presencia de Dios con su pueblo. Es también símbolo del gobierno divino, el trono de Dios. En el arca se colocaron las dos tablas de la ley, y allí se guardaban siempre. Más tarde se colocaron en el arca, un vaso lleno de maná y la vara de Aarón. Era una ley perfecta, pero violada por la imperfección del pueblo.
El propiciatorio cubría el arca. Este era el objeto más importante de todos, y el espacio entre los querubines era el lugar más sagrado de todo. Dios dijo: “Y de allí me declararé‚ a ti, y hablaré‚ contigo de sobre el propiciatorio, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandaré para los hijos de Israel” (Éxodo 25:22). Cuando la presencia de Dios descendía, una nube de fuego y humo se posicionaba sobre el lugar santísimo. Los israelitas llamaron a esta nube Shekinah.
La palabra traducida “propiciatorio” también puede ser traducida “asiento de misericordia”. “Propiciar” quiere decir “aplacar la ira de una persona ofendida” u “ofrecer algo para alcanzar misericordia”. Una propiciación es lo ofrecido para alcanzar perdón o misericordia; es un sacrificio por el pecado. Así es que el propiciatorio habla de la misericordia, gracia y perdón de Dios. Allí el Sumo Sacerdote rociaba la sangre del sacrificio por el pecado, haciendo expiación por el pueblo en el día de la expiación; era el lugar de perdón. La ley estaba en el arca, pero estaba cubierta con el asiento de misericordia. Es claro que ésto miraba adelante a la gran obra de expiación hecha por Cristo, por la cual nosotros hemos alcanzado la misericordia y el perdón de Dios. Cristo es nuestro propiciatorio, o sea, nuestra propiciación (Romanos 3:21-31, 1a. Juan 2:1-2, 4-10).
¿Qué fue lo que sucedió con el tabernáculo y sus muebles?
El tabernáculo, que en realidad era una tienda movible que los israelitas llevaban siempre consigo, fue en su momento el único lugar donde Dios se manifestó a su pueblo. Cuando el rey David tomó el mando de Israel, inició la construcción del templo, pero fue Salomón quien terminó de edificar dicho lugar, ésto sucedió por causa de que Israel no tenía que vagar por el desierto, ya que en ese entonces ya había poseído la tierra prometida.
Algunos arqueólogos han encontrado indicios de los muebles del tabernáculo, y es muy probable que éstos hayan sido tomados como botín de guerra cuando Israel