Revista 1 Jóvenes en Victoria (Continuación)
por Llos jóvenes
Revista 1 (continuación)
TEMOR DE DIOS
Por Oscar Moreno
¿Qué es el temor de Dios?
En estos tiempos donde se han dado tantas libertades, especialmente a los jóvenes (por aquello de que solo se vive una vez), de nuestros actos el tiempo que permanezcamos en esta tierra dependerá nuestro fututo en la eternidad.
Dios nos creo con un solo propósito “Adorarle”, y eso implica que nuestra forma de conducirnos en nuestra vida diaria ha de ser agradable a Él. Hoy en día vivimos en una sociedad donde se considera a Dios principalmente de dos formas, primero como Quién nos doto de una capacidad humana que nos permite razonar nuestras acciones y que nosotros mismos juzguemos que esta bien y que no. La segunda forma es aquella donde Dios es un Padre terrible y castigador, y que por más que nos esforcemos no alcanzaremos redención.
No debemos temer a Dios como aquel siervo que escondió el talento (Mateo 25:25), existen muchas doctrinas que enseñan que debemos tenerle miedo a Dios, pero la palabra del Señor nos enseña que debemos temer a Dios con un temor santo, un temor que nos permite tener comunión con Él, en tal manera que podamos estar consientes que a Dios todo le es revelado, 2ª Corintios 5:11. El temor a Dios nos conduce a lograr una vida plena en la que podremos mantenernos separados para nuestro Dios, 2ª Corintios 7:1.
Todos sabemos que Jesús tomo nuestro lugar en la cruz y sobre Él fue puesto todo nuestro castigo, el castigo que el pecado provoco, este sacrificio que se hizo por nosotros solo puede significar una palabra: “Amor”. Dios nos atrae hacia su presencia, nos acerca a Él con Amor.
No puedo concebir que amemos a una persona que nos inspira miedo o angustia, y Dios no inspira ninguno de esos sentimientos, el ama tanto a toda la humanidad que entrego a su Hijo Unigénito, Juan 3:16.
Si bien es cierto que Dios nos doto de grandes capacidades y sentidos, también nos dio una conciencia, y cuando permanecemos en Cristo Jesús nuestra conciencia es una herramienta muy útil, todas nuestras decisiones serán tomadas con un fundamento y tendremos entonces la seguridad de que nuestras acciones serán agradables a nuestro Dios.
Resumiendo podemos definir el temor de Dios en los siguientes puntos:
• Una conciencia de que Dios es el Señor de nuestras vidas, y tiene el poder de otorgarnos la salvación eterna o condenarnos eternamente en el infierno.
• Un conocimiento certero de que Dios está permanentemente mirando todo lo que pensamos, decimos y hacemos, y que Él tiene el poder para premiarnos o castigarnos según a cada cual corresponda; lo cual nos debería motivar a ser cuidadosos y apartarnos del mal.
• Un deseo consciente y permanente de agradar a Dios en todo lo que hacemos.
• Un reconocimiento humilde de que El es Dios y nosotros somos Sus criaturas, y por lo tanto, Él es Digno de Ser Exaltado y Reverenciado
El temor de Dios en la Biblia
Cuando Dios se manifestó al pueblo de Israel, les dio leyes para que pudieran expresar el temor de Dios en su conducta diaria.
• Levítico 18:1-5; 19:1-4, 11-18, 30-37;
La expresión “Yo Jehová” implicaba “Yo soy su Dios y ustedes han sido escogidos y separados para Mí”.
• Proverbios 15:16; 22:4
Muchas otras escrituras nos enseñan principios que llevan implícita una conducta de temor de Dios.
• Proverbios. 8:13
El temor de Dios es aborrecer el mal. Dios no desea que simplemente seamos indiferentes ante el mal, y mucho menos que guardemos en nuestro corazón una atracción íntima hacia el pecado. Lo que Dios desea es producir en nuestros corazones un aborrecimiento profundo hacia el pecado y un amor por hacer lo bueno.
• Job 28:28; Proverbios 1:7, 9:10
El temor de Dios es sabiduría. La sabiduría nos llevará a ser precavidos y evitar meternos en situaciones que puedan inducirnos a pecar.
• Proverbios 14:26-27
El temor de Dios trae confianza y seguridad a los que andan en integridad. ¡El temor de Dios es fuente de vida porque trae verdadera libertad!
Aquellos que son carnales creen que la libertad consiste en poder dar “rienda suelta a la carne” y hacer lo que nos venga en gana. Pero el cristiano que es espiritual entiende que la verdadera libertad consiste en ser libres del pecado para poder hacer lo bueno. ¡No se necesita ser libre para hacer lo malo, ya el pecado es parte de nuestra naturaleza caída! Para esto fue que Cristo murió por nosotros, para liberarnos de la esclavitud del pecado y que pudiéramos vivir haciendo lo bueno agradando a Dios.
Consecuencias de rechazar el temor de Dios
• Proverbios 1:20-33
La Biblia nos enseña, en Santiago 4:6, “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes”. Ahora bien: debemos entender que en el corazón de Dios no existe el deseo de rechazar a nadie, sino que la persona que no teme a Dios voluntariamente se excluye a sí misma de recibir el favor de Dios, y cosecha las consecuencias de su propio pecado.
Exhortaciones a temer a Dios
• Proverbios 3:7-8, 14:16, 28:14, 31:30; Eclesiastés 8:12-13
Algunos piensan que es en vano temer a Dios, ya que los impíos prosperan y los justos padecen. Sin embargo, no debemos olvidar que Dios es el Juez final, y que nuestro temor a Dios tendrá algún día su recompensa, en esta vida o en la venidera.
• El temor de Dios en la Iglesia Primitiva - Hechos. 5:1-11: Ananías y Safira
La experiencia de Ananías y Safira sirvió para fundamentar a la iglesia en el temor de Dios y en la obligación de vivir en santidad delante de Dios.
¿Cómo supo Pedro que Ananías y Safira habían mentido? Gracias al don del la Palabra de ciencia. En ocasiones, Dios usa los dones del Espíritu para que los pecados ocultos de la congregación salgan a la luz. Dios hace esto para preservar la santidad de la iglesia, y para que haya en los miembros de la congregación una conciencia de la presencia soberana de Dios en la iglesia. En otras palabras, para que haya temor de Dios en la iglesia.
• El ejemplo de Cristo - Hebreos 5:7-9
Cristo mismo, mientras vivió en la tierra, anduvo en temor de Dios y nos dio ejemplo de andar en temor y reverencia. Si Él mismo tuvo que hacerlo, nada debería hacernos pensar que nosotros podemos ser diferentes.
Dios nos ama y nos pide que ese Amor sea reciproco, ya que en la medida en que nos acercamos a Él y aprendemos más de Él, nuestra vida tomará el curso correcto. Cada cosa que sucede, cada instante en nuestras vidas Él lo tiene contemplado, y cada uno de nosotros tiene la libertad de decidir por cual camino seguir, sin duda tenemos la certeza que nuestra salvación no ha de perderse, pero podemos perdernos de muchos beneficios que Cristo gano en la cruz por nosotros.
“TEMOR DE DIOS ES AMARLE DE LA MANERA CORRECTA.”
LA JUVENTUD Y EL DINERO.
Explorando conceptos bíblicos financieros para los jóvenes.
Por Zabdi Vivas A.
En 1994 la hermana de Carmen murió en un accidente automovilístico. La joven era una madre soltera adolescente. Murió junto a su hijito de diez meses. En 1995 Carmen, que ya había cumplido dieciocho años, recibió unos quince mil dólares como resultado de un arreglo especial en el juicio a la compañía del camión que destrozó el auto de su hermana. Con ese dinero Carmen se compró un auto importado "cero kilómetros". En menos de dos años, Carmen nuevamente fue a ver al vendedor de autos y cambió su vehículo usado por otro importado nuevo. Ahora Carmen tiene un auto deportivo rojo e impecable, una deuda de cuatro mil dólares, difícil de pagar.
Extracto Por Dr. Andrés G Panasiuk.
¿Qué es lo que suena "raro" en esta historia que acabas de leer? Lo más obvio es que Carmen desperdició el dinero que recibió como resultado del juicio por la muerte de su hermana. Si esta joven hubiera reconocido el principio que nada nos pertenece, sino que todo lo que tenemos nos lo ha dado Dios, y nuestra tarea es la administración de esos recursos para su gloria, quizás lo hubiera gastado en otras cosas ¡pero no lo hubiera derrochado, ni mucho menos se hubiera endeudado con cuatro mil dólares!
Estos son algunos principios que como jóvenes debemos considerar para tener una buena administración de lo que tenemos, lo cuál hemos recibido de Dios
1. Reconocer que Dios es dueño y nosotros somos administradores
Quiero hacer una pregunta para que la medites… ¿Qué harías si tus padres el día de tu cumpleaños te regalan $2000? Se que las respuestas variarían desde "comprar ropa, ropa, ropa...", pasando por comprarles algo a tus padres; hacer una reunión con tus amigos, Algunos pensarían hasta en invertirlos en un negocio para hacer más dinero, los mejores en separar el diezmo de Dios, después gastar el resto en “chucherías”.
Ahora quiero que imagines que después que tus padres te dan el dinero de regalo, Dios te hablara y te dijera que Él te entrega esos $2000 para que los administres y los gastes como el lo haría… creo que las respuestas cambiarían, tal ves para buscar a algún misionero que necesite ayuda económica, comenzar un ministerio, ver si hay algo que se deba arreglar en el templo, invertir parte del dinero para que no se acaben los fondos disponibles, entre otros.
Es ahora que podemos entender la diferencia entre ser “dueños” y ser “Administradores”, es diferente cuando nos consideramos dueños de lo que pensamos nos hemos ganado o merecemos tener, y ser "administradores" de las posesiones, los dones, las relaciones y el tiempo de vida que Dios confía en nuestras manos. La Biblia afirma claramente: "De Jehová es la tierra y su plenitud; el mundo y los que en él habitan" (Salmo 24:1). Creernos dueños de lo que tenemos es seguirle el juego al materialismo y usurpar el primado que le corresponde a Dios en nuestra vida.
2. Diezmos
Quizás te ha preguntado ¿Por qué dar Diezmo?, ¿Cuál es el resultado de dar Diezmo? Quiero decirte que es un mandato de Dios y una parte de nuestra adoración, nuestros corazones deben de estar gozosos pues “Dios ama al dador alegre” eso quiere decir que traer diezmos y ofrendas es una oportunidad de mostrar tu confianza y agradecimiento a Dios... “Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y vaciaré sobre vosotros hasta que sobreabunde” (Mal 3:10). Llama mucho la atención que el versículo dice que pruebes a Dios, es decir La Biblia lanza un reto pero con la seguridad de que tienes el respaldo de Dios. Puedes imaginar también qué gran bendición puede salir de las ventanas de los cielos, el verso dice “hasta que sobreabunde” eso es mas de lo que tal ves puedes imaginar.
Esta bendición puede ser en diferentes áreas: Espiritual, física, emocional y la que estamos tratando, material. Pero no debes diezmar para obtener alguna ganancia, aún considerando que la Biblia nos promete bendiciones al cumplir con nuestros diezmos. El verdadero motivo de tu corazón debe ser el mostrar tu confianza y gratitud delante de Dios, reconociendo que de Él vienen todas las cosas, y si diezmas con fidelidad y de corazón sincero, podrás ver la bendición de Dios en todas las áreas. El practicar esto, también te mantendrá lejos de la de la avaricia.
3. Aprende a discernir entre necesidades, deseos y caprichos
Necesidades: Todos tenemos necesidades básicas, aquellas cosas sin las cuales no estamos bien (alimento, vestimenta, salud, un techo que nos cubra). Por otro lado, la misión de la mercadotecnia en los medios de comunicación, es justamente crear el deseo de un bien, o incluso vender la idea de que es una necesidad. Usar la ansiedad que sentimos por satisfacer supuestas necesidades para vendernos cualquier cosa. Por eso hemos aprendido a decir "necesito una computadora", "necesito otra radio", "necesito un juego de cosméticos" o "necesito un televisor a color" cuando, en realidad, lo que queremos decir es que nos gustaría una computadora, otra radio o un juego de cosméticos... pero en realidad no las necesitamos. No son parte de nuestras necesidades básicas para sobrevivir El apóstol Pablo le dice al joven Timoteo, su amado hijo espiritual: "Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto" (1 Timoteo 6:8). “contentos con lo presente”.
Deseos: Cuando lo que queremos comprar está dentro de la categoría de necesidad básica pero es de mejor calidad, estamos hablando de deseos. Por ejemplo, todos necesitamos comer y vivir bajo un techo; pero un pescado no cuesta lo mismo que uno de caviar, un departamento en un buen barrio no cuesta lo mismo que una casa en las Lomas de Chapultepec. Podemos proveer para nuestros deseos siempre y cuando contemos con el dinero suficiente en nuestro presupuesto, pero nunca debemos usar aquello que Dios no nos ha dado (pedir prestado, comprar con tarjeta de crédito más allá de tu capacidad de pago, etc.). Recordemos que el apóstol Pedro nos enseña que nuestro "atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios" (1 Pedro 3:3-4).
Caprichos: Por último, todo lo que no sea una necesidad básica o un deseo, es simplemente un "gusto" o un "capricho". No está mal tenerlos. Todos nos damos un gusto de vez en cuando. Sin embargo, no deberíamos satisfacer un capricho en tanto que nuestras necesidades no estén apropiadamente satisfechas y tengamos los recursos necesarios como para hacerlo. El pueblo de Dios sería mucho más grande si, como administradores de los bienes divinos, invirtiéramos menos en nuestros caprichos y más en las necesidades de la iglesia, en ayuda de algún ministro, en compartir con sus padres y en compartir lo que tenemos con algunos pobres. Juan nos advierte: "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo… Todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo" (1a Juan 3:3-4).
4. Practica la Generosidad en amor.
Cuando eres Cristiano, Romanos 5:5 muestra que Dios derrama su espíritu en nuestros corazones, la naturaleza de Jesús es amor. Eso quiere decir que somos canales a través de los cuales Dios puede liberar su amor a los demás pero depende de nosotros cuanto permitimos que su amor se exprese en nuestras vidas.
Una de las formas de manifestar el amor de Dios a los demás es practicando la generosidad. Por ejemplo, en 1ª de Juan 3:17, Dios nos dice: “Si alguien tiene bienes materiales, y ve a su hermano en necesidad y no tiene misericordia de él, ¿cómo puede el amor de Dios estar en él?” Siempre habrá alguna persona que este en necesidad a la cual puedas ser bendición. Te recomiendo que cuando Dios te bendiga ores y preguntes a Dios cómo puedes bendecir a otros con lo que Él te ha dado.
En el área del amor podemos ciertamente afirmar que la proporción de nuestra dadivosidad esta en relación directa con la cantidad de amor que le hemos permitido a Dios poner en nuestros corazones.
"En todo os he enseñado que trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir". (Hechos 20:35)
5. Cuida tu corazón
Debemos cuidar nuestro corazón de estar centrado en el dinero, pues como jóvenes le damos mucha importancia y podemos llegar a desviar nuestra atención de lo que es realmente importante, Jesús nos dice que el mayor de los mandamientos es el de: “Amar al Señor tu Dios con todo tu corazón y toda tu alma y toda tu mente” (Mateo 23:7.) Jesús también declara en Lucas 12:32-34 que “donde ponemos nuestro tesoro es donde realmente esta nuestro corazón” y, en última instancia, nuestros deseos y nuestros anhelos. Si invertimos en el Reino de Dios, esto de por sí revela que nuestro corazón, en nuestros más profundos deseos, está dedicado al servicio de Dios.
Si como jóvenes cristianos no apoyamos el trabajo de Dios, mostramos que tenemos poco celo y pasión por el Reino de Dios y su expansión. Lo natural es invertir nuestro dinero en lo que consideramos precioso y especial para nosotros, pero si eso es superfluo, indica que Dios no ocupa el primer lugar en nuestra vida. Al considerar cómo estas manejando tus asuntos financieros, te estas diciendo a ti mismo y a Dios cuál es el mayor anhelo de tu corazón.
6. Confía en Dios
Dios nos promete que Él será nuestro Proveedor. Pero Jesús también nos dice: “…buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Lucas 12:31). Lamentablemente, muchas veces cuando leemos esta porción de la Escritura el énfasis rápidamente lo ponemos en “todas estas cosas…” en vez de en “buscar primeramente el reino”. Nuevamente el pasaje de Lucas: “Porque todas estas cosas buscan las gentes del mundo; pero vuestro Padre sabe que tenéis necesidad de estas cosas. Mas buscad primero el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas” (Lucas 12:30-31).
¿Estamos listos a obedecer la voz de Dios?, ¿Pondremos finalmente el Reino de Dios como prioridad en nuestras vidas? Acepta el Desafío.
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