Para finalizar, sólo quiero retomar con lo que comencé: “Una actitud correcta es hacer la cosas bien como si las hiciéramos para Dios, una verdadera actitud es aquella que te llevará a ser un vencedor ¿o no?…”.
Física
Por Eduardo López
Delante de mí una señora empuja a otra. La persona que está a mi lado está tratando de desafiar una ley de la física. Le digo que es imposible que dos cuerpos ocupen el mismo espacio al mismo tiempo. Deja de pisarme y se hace a un lado.
Conforme se acerca, la gente empieza a empujarse más. El ruido casi no me permite escuchar a la gente quejándose unos de otros. Llega y las puertas se abren. Ahora los que están dentro se quejan de los que estamos afuera y queremos entrar. El metro es un buen campo de estudio para la sociología, la psicología y las leyes de la física.
Un agudo y molesto sonido me dice que las puertas están por cerrarse y alguien que no quiere quedarse fuera me empuja. Entramos y por fin se cierran.
Un hombre semidesnudo lleva un pedazo de tela en la mano, la extiende en medio del vagón, mientras la extiende, se oye el clín clín de los pedazos de vidrio que chocan unos con otros. Él da marometas sobre ellos. La ley de la gravedad hace que su cuerpo caiga fuertemente sobre los vidrios.
Después de su acto pide dinero mientras su sangre le escurre por la espalda.
Avanzamos a gran velocidad y el metro se frena de repente. La ley de la inercia se hace presente. La señora que estaba a mi lado ahora está al otro lado del vagón.
Se abren las puertas en la próxima estación. La gente comienza a empujar nuevamente y después a golpearse.
A cada acción corresponde una reacción, así reza la tercera ley de Newton.
La gente tiene cada vez más prisa. Siempre se hace tarde para entrar, para comer, para salir. Egoísmo es lo primero que me viene a la mente.
El afán es algo vano y efímero (Sal. 39:6). Dios no quiere que nos fatiguemos con las cosas de este mundo (Lc. 21:34-36).
Dios sabe que los gentiles son así y Él desea que busques primero el reino de Dios de forma que añadirá todas las cosas que necesitas sin que te afanes por tu trabajo, escuela, etc. Esta es una ley de Dios y también se cumple al igual que todas las anteriores (Mt. 6:25-34).
La palabra física viene del griego phisis y significa realidad o naturaleza. Actualmente se entiende como ciencia de la naturaleza o fenómenos materiales.
ESTA ES LA PALABRA DE FE QUE PREDICAMOS
POR NATANAEL HERRERA OREA
Ro. 10:9. Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
Este versículo es, sin duda, uno de los más usados para llevar las buenas nuevas a la gente que está en el mundo, perdida sin el amor de Dios. Sin embargo, deberíamos tener el cuidado de explicarlo detalladamente dado que, analizándolo bien, nos habla muy claramente sobre la DOCTRINA DE CRISTO, doctrina principal y de la cual surgen TODAS las demás, incluyendo la DOCTRINA DE SALVACIÓN.
Mt. 7:24. Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.
EL FUNDAMENTO O ROCA al que el SEÑOR JESÚS se refiere en esta parábola, es a SI MISMO y a SU PALABRA. Dicho ésto, es necesario recalcar que, en construcción, lo primero y más importante de toda la edificación, es la cimentación, es decir, el fundamento. Aún con todas las técnicas y el conocimiento que el hombre ha obtenido sobre elaboración de cimientos (lo que le ha permitido construir en cualquier tipo de terreno), el lugar más seguro para fundar una casa es, y seguirá siendo, sobre una roca natural.
No se puede realizar una construcción segura si no se tiene un fundamento sólido, no se puede comenzar a realizar las obras superficiales si no existe una cimentación. Mi insistencia es por lo siguiente: No podemos comenzar a tener una relación personal con DIOS si primero no creemos en JESUCRISTO, ninguna doctrina puede acercar al hombre a DIOS sino sólo por la fe que tenemos en EL BENDITO SEÑOR JESÚS.
Jn. 14:6. Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Tampoco podemos sobreedificar doctrinalmente si no INICIAMOS y PERSEVERAMOS en la enseñanza de la DOCTRINA DE CRISTO. Esto lo digo porque existen muchas tendencias que dan más importancia a las profecías de los últimos tiempos u otras semejantes por la simple inquietud e interés intelectual del hombre.
2 Jn. 1:9. Cualquiera que se extravía y no persevera en la Doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la Doctrina de Cristo, ése sí tiene al Padre y al Hijo.
¿Y qué es lo que debemos creer de Jesucristo? Antes de responderte, piensa en todo lo que sabes sobre Él. Pregunta a la gente lo que sabe acerca de Él. En los países “cristianos” la respuesta siempre estará compuesta por una serie de creencias tradicionales (costumbres) que, a pesar de ser llamados así, no conocen ni saben qué es lo que se debe creer sobre NUESTRO SEÑOR. Ahora imagina lo que te responderían en países como India con una cultura totalmente diferente.
Todo lo que se debe creer sobre JESUCRISTO se encuentra en la Biblia, no se debe creer ni más ni menos de lo que está escrito en Su Palabra.
Para empezar, estudiemos dos cosas que debemos creer sobre Él y que están marcadas muy claramente en Ro. 10:9, las cuales son:
1. “Jesús es el Señor” o “El Señor JESÚS” en otras versiones.
2. Dios le levantó de los muertos.
Estas dos ideas corresponden con la DEIDAD DE CRISTO y la HUMANIDAD DE CRISTO, respectivamente. El enemigo ha hecho distorsiones de esas dos doctrinas fundamentales para alejar a la humanidad de DIOS, permitiéndoles tener una parte de la verdad mediante el estudio de otras doctrinas y de la palabra de DIOS, pero ocultándoles estas dos importantes verdades, de modo que toda la gente que no las conoce o las niega, tiene bloqueado el único camino al Padre: CRISTO.
Es importante mostrar la verdad a quienes han seguido las siguientes tendencias:
1. JESÚS es hombre, no DIOS.
2. JESÚS es DIOS, no hombre.
3. JESÚS es un dios inferior.
Lo que haremos no es profundizar en lo que estas corrientes digan, sino que nos basaremos en las siguientes premisas para encontrar lo que la Palabra de DIOS nos dice:
1. “La santa Biblia es la palabra de Dios, la máxima autoridad en esta tierra, revelada por el único Dios verdadero”.
2. “Dios no es más grande que Su palabra ya que al ser ésta la revelación de sí mismo, en ella está Su esencia, Su poder, Su plan y Sus maneras”.
3. “La Biblia no tiene una sola contradicción y, por lo tanto, toda doctrina que emana de ella debe resistir el análisis de la propia Palabra. Si alguna doctrina pretende basarse en ella, pero contradice alguna de sus partes, por pequeña que sea la contradicción, necesariamente la doctrina tiene algún error, pero nunca el error estará en la Biblia (Pr. 30:5-6, Dt. 12:32, 4:2, Sal. 19:7-11, Ap. 22:18)”.
4. “Ninguna doctrina puede establecerse a partir del Antiguo Testamento, la doctrina pura y sin mácula sólo puede establecerse del Nuevo Testamento y, en todo caso, ilustrarse por la rica simbología del Antiguo Testamento, tal y como lo menciona el apóstol Pablo en varios lugares (Ro. 15:4, 1 Co. 10:11, He. 3:5-6, 8:5, Col. 2:17, He. 10:1), por lo que podemos decir con seguridad que el Antiguo Testamento es el material didáctico con el que Dios ilustra las verdades espirituales del Nuevo Testamento”.
5. “El apóstol Pablo le dijo a su discípulo Timoteo: Retén la forma de las sanas palabras que de mí oíste” (2 Ti. 1:13). No le dijo: “Retén las palabras” o “retén las sanas palabras”, le dijo: Retén la forma o el esquema de ellas, es decir, no mires las verdades sueltas, considéralas como parte de un todo. Una verdad a medias puede convertirse en un error. Las verdades sueltas que se enfatizan sin buscar el balance de la propia escritura, dan lugar a herejías o doctrinas erróneas. Cada verdad menor forma parte del mensaje de Dios, la Biblia es la verdad que comprende todas las verdades en forma integral, ordenada y perfecta. Así que debemos ser obreros aprobados que no tengan de qué avergonzarse porque trazan bien la palabra de verdad (2 Ti. 2:15).
“Un contratista sabe que para construir un edificio es necesario conocer muy bien, tanto los planos generales, como los planos de detalles constructivos. Un peón, tal vez, sepa abrir zanjas, pegar hileras de ladrillos muy derechas y armar varillas, pero no tiene la idea completa del edificio. El que conoce los planos generales y los detalles sabrá por qué la profundidad de la zanja, la razón del diámetro y el número de varillas de cada trabe o loza y cada detalle del proyecto. El apóstol Pabl o tenía los planos completos de la Iglesia, de manera que podía trazar bien los detalles de cada verdad con la visión del conjunto. Era un perito arquitecto del edificio que es la Iglesia, la casa del Dios vivo (1 Co. 3:10-11)”.
6. “Así, bajo estas premisas, nuestro corazón debe estar dispuesto a dejarse convencer por las propias Escrituras Sagradas, la bendita Palabra de Dios, creyendo fervientemente que la inspiración del Espíritu Santo fue necesaria para que los hombres de Dios la escribieran (2 P. 1:20-21) y es indispensable para ser guiados a toda la verdad que está en ella (Jn. 14:25-26 ; 16:12-15)”.
1. UN RELATO EN LOS SINÓPTICOS
La vida ministerial del SEÑOR JESÚS está relatada en los cuatro evangelios, sin embargo, al querer estudiar sobre Su divinidad o deidad, siempre vamos al evangelio de Juan, precisamente porque el tema de este evangelio es la Deidad de Cristo y dejamos como complementarios los otros tres evangelios, pues éstos nos narran otras perspectivas sobre el ministerio del Señor.
Esta vez partiremos de los evangelios sinópticos estudiando tan sólo uno de los muchos relatos que nos hablan claramente sobre la DEIDAD DE JESUCRISTO.
Mateo | Marcos | Lucas | Juan |
Rey | Siervo | Hombre | Dios |
1.1 IDENTIFICANDO AL SEÑOR.
Mt. 3:1. En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado. Pues éste es aquel de quien habló el profeta Isaías, cuando dijo: Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas.
Mt. 3:11. Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.
Mt. 3:13. Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?
Es muy clara la profecía al decir “Preparad EL CAMINO del Señor” y “el que viene TRAS mí, cuyo CALZADO”, dicho por Juan el Bautista, que nos habla de un hombre, una persona.
Todo ésto lo podemos entender fácilmente, pues Juan preparaba el camino para alguien que venía tras de él, de alguien denominado en el evangelio como “el Señor”, y aún más importante, es mirar que se nos dice que este Señor lleva un calzado. Indiscutiblemente observamos que la profecía está ligada íntimamente a la persona a la que Juan se refirió como más poderoso que él y de quien él no era digno de desatar la correa de Su calzado.
De pronto en la narración aparece JESÚS, quien venía a Juan para ser bautizado por él, y mucha más atención debemos tener en la reacción de Juan; Juan se oponía diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti.
En ese preciso momento, Juan identifica a JESÚS como ese Señor que vendría tras de él, JESÚS es ese Señor más poderoso, JESÚS es ese Señor que nos bautizaría con Espíritu Santo y fuego. JESÚS había sido identificado como EL SEÑOR y ese título no lo perdería jamás, pues es suyo desde siempre y para siempre.
1.2 PERO ¿SEÑOR?
El título de “el SEÑOR” pertenece sólo a Dios, no hay otra persona que sea digna de ser llamada “SEÑOR”, ni mucho menos “EL SEÑOR” y ésto lo podemos comprobar a lo largo de todo el Antiguo Testamento, pero miremos sólo algunos de los versículos que nos aclaran ésto:
He. 4:26. Se reunieron los reyes de la tierra, y los príncipes se juntaron en uno contra el Señor, y contra su Cristo.
Is. 1:24. Por tanto, dice el Señor, Jehová de los ejércitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos, me vengaré de mis adversarios;
Is. 7:7. Por tanto, Jehová el Señor dice así: No subsistirá, ni será.
Is. 10:23. Pues el Señor, Jehová de los ejércitos, hará consumación ya determinada en medio de la tierra.
De modo que, cada vez que alguien llama a JESÚS: “SEÑOR”, “SEÑOR JESÚS”, “SEÑOR DE TODOS”, y cada vez que la Biblia hace referencia a la palabra “SEÑOR”, le está atribuyendo la deidad a JESÚS, está confesando que JESÚS ES EL SEÑOR, está reconociendo que JESÚS ES DIOS.
Pero ésto no queda aquí, Jesucristo nos dice, de sus propias palabras, que Él es EL SEÑOR.
Jn. 13:13. Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy.
Jn. 13:14. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros.
(CONTINUA)